domingo, 17 de enero de 2016

Erosión Costera


Escuchamos las quejas y vemos las imagines de residentes de zonas costaneras por el grave problema de erosión de las costas por donde podían andar y donde estaban sus patios y hasta carreteras.  A punto seguido escuchamos “es el cambio climático”.  En parte es verdad, el nivel del mar está aumentando.  ¿Qué solución se proponen?  “Algo se puede hacer” es la recomendación simplista que hacen algunos, mas legislación sugieren otros.  Sin embargo, contrario a como siempre pasa en este País, ni siquiera han surgido las recomendaciones “libro de texto”.  Atender esta problemática requiere no de estudios científicos, sino de estudio de ingeniería para diseñar estructuras que disipen la energía del mar y/o eviten su entrada tierra adentro.

Si se hacen los estudios científicos y, como siempre, dependemos de la autorización de las agencias federales seguramente encontraran algún organismo que hay que proteger, o habrá algún grupo ambientalista que se opondrá y hará lo imposible para que no se altere el estado natural de las cosas.  Sin embargo, estos ambientalistas que transitan por el expreso Luis A. Ferre de San Juan a Ponce pero se oponen a cualquier proyecto, no identifican la causa principal de la erosión costera que afecta la costa norte.

Las playas se nutren de los sedimentos arrastrados por los ríos y la marea y las corrientes marinas  los distribuyen a lo largo de la costa.  Esos ríos existen, el Rio Grande de Loiza y el Rio La Plata son los principales ríos que nutrían la costa norte con sus sedimentos.  Si los ríos existen, ¿dónde está entonces el sedimento que remediaría este problema?  Pues convertido en otro problema en los embalses Carraizo y La Plata.  Sedimento que ciega nuestros embalses y posiblemente contaminado causando un problema adicional para su disposición.  Solamente en eventos extraordinarios de lluvia se descargan cantidades significativas de sedimentos, sin embargo, al llegar al mar el flujo excede la capacidad de distribución de las corrientes marinas y a la vez el mar picado erosiona aún más la costa.  A pesar de que los que saben, saben que ésto es cierto no escucho oposición a embalses que se están proponiendo y en tiempos de sequía escucho como la ciudadanía reclama que construyan más embalses.  De hecho, los estudios están hechos hace décadas.  ¿Por qué en PR se recurrió a la construcción de tantos embalses, de todo tamaño?  Les recomiendo que vean el documental “Damnation” (por Netflix) de la historia de cómo los EEUU se volvieron locos construyendo represas, muchas de las cuales están inservibles, han destruido hábitats, inundado terrenos de reservaciones indígenas, etc.

¿Cuál sería entonces la solución? Eliminar Carraizo y La Plata y dejar que los ríos fluyan a través de su cauce natural.  ¿Pero qué pasaría?  Nos quedaríamos sin reservas de agua potable y grandes áreas de la zona metropolitana quedarían en el camino del antiguo cauce de los ríos.  La única forma de combatir la erosión costera es descargando material a una razón mayor que la erosión, tirar una loza de cemento desde Loiza hasta Dorado, construir rompeolas a lo largo de la costa, etc.  ¿Creen que algún político se atreverá a proponer algo como eso y echarse en contra a los ambientalistas o que alguien se atrevería siquiera mencionar el costo de un proyecto de esta naturaleza?

Una opción que sería menos ofensiva al ambiente podría ser instalar sistemas de producción de energía utilizando la energía de las corrientes marinas.  Esa sería una opción para reducir el consumo de petróleo y a la vez proteger las centrales termoeléctricas que están ubicadas cerca de la costa.  Como ven, soluciones hay, el asunto es ponernos de acuerdo como País y darle prioridad a los asuntos que no pueden postergarse y tomar las decisiones que haya que tomar, cueste lo que cueste, no en dinero, sino en opinión pública.

Nos quejamos de que el País se está vaciando.  Obviamente, esto provoca el abandono de residencias privadas en urbanizaciones, en los cascos urbanos, etc.  Porque en lugar de pretender gastar billones en restaurar áreas donde se desarrollaron comunidades por la invasión de terrenos baldíos no se desalojan estas comunidades y se subsidia la mudanza de estas familias a casas que seguramente están en mejores condiciones que en las que viven actualmente, con todas las utilidades en ley, fuera de áreas inundables o de tsunami, etc., etc.  Esta tarde miraba las imágenes de la calle cerrada en las Parcelas Suarez en Loiza, y ¿que se veía debajo del asfalto? No eran rocas, no era relleno, no era cemento, era arena, o sea, que esas parcelas fueron desarrolladas en terrenos invadidos a la playa.

¿Tienen razón los ambientalistas por oponerse al desarrollo de proyectos en la zona costanera?  Si vemos la tendencia actual, seguramente esos proyectos eventualmente se  verán afectados.  ¿Sería recomendable revisar el marco legal aplicable a la zona costanera?  Seguramente se pueden corregir errores del pasado.  Pero llegamos al meollo del asunto: ¿Qué acción “concreta” se va a tomar para proteger las costas de la erosión?  Y cuando alguien identifique opciones técnicamente viables, ¿de dónde saldrán los fondos para financiarlas?  ¿De bonistas a los cuales después no podemos pagarles?  ¿Del Gobierno de los EEUU que parece que poco le importa lo que nos pase?  ¿De la ONU y sus programas para países subdesarrollados?  Esta última opción la veo sumamente difícil porque no me imagino a los EEUU votando en la ONU para que se declare uno de sus territorios como uno subdesarrollado y menos ahora que se dieron cuenta de que seguimos siendo su colonia.  Los problemas de las colonias son responsabilidad de las metrópolis.

Quien sabe, si de la misma manera que un simple caso estatal de posesión de armas tiene en jaque la validez de nuestra “Constitución” tal vez una simple petición del Gobierno de Puerto Rico a la ONU para participar de programas que asignan fondos destinados a subsidiar infraestructura en países subdesarrollados mueva al Gobierno de los EEUU a tomar acción antes de pasar una vergüenza a nivel internacional cuando la Gran Nación que proclama el bien en todo el mundo por un lado le niega un gobierno democrático, y ahora deja a la deriva a uno de sus territorios, a pesar de que en el residen 3.5M de ciudadanos americanos.



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