viernes, 25 de septiembre de 2020

La Negligencia como Protocolo

 

15 de septiembre de 2020

Un padre responsablemente hace una notificación al Departamento de la Familia sobre la alegada desaparición de su hijo.

17 de septiembre de 2020

Funcionarios de la Administración de la Familia y Niños (ADFAN) acuden al Tribunal y solicitan una orden de remoción  para asumir la custodia del niño y solicitan la asistencia de la Policía como en toda gestión de remoción.  El Cap. Teddy Morales de la Policía de PR declara que ellos “cooperan”, como si le estuviesen haciendo un favor al personal de ADFAN, y los escoltan para garantizar su seguridad durante el operativo de remoción, no para enforzar la ley que fue exactamente lo que no hicieron porque “nadie se los pidió” a pesar de que conocían que desde el 15 de septiembre ADFAN estaba haciendo gestiones para dar con el paradero del menor.

Funcionarios de ADFAN, acompañados por oficiales de la Policía acuden a la residencia del menor no pudiendo dar con su paradero, pero si entrevistaron a su madre quien le dio versiones encontradas de donde podían localizarlo.  Las gestiones fueron infructuosas ya que la madre dio varias versiones de donde podían ubicar al menor no pudiendo ubicarlo en ninguna de ellas.

Ante este escenario donde existía una notificación de desaparición del menor por parte del padre, de constatar los funcionarios de ADFAN y la Policía que la madre no sabía u ocultaba el paradero del niño:

¿Por qué no se procedió con el arresto de la mujer?  La Policía alega que los funcionarios de ADFAN debieron radicar una querella para ellos poder intervenir a pesar de que oficiales de la propia Policía estaban presentes cuando esto ocurrió.  El personal de ADFAN alega que se discutió con la Policía y que estos fueron los que no intervinieron.  La Policía no actúa porque “no se lo piden” pero ¿como ADFAN obtuvo una orden de remoción si el padre alega que el menor estaba desaparecido?  Si esta desaparecido y la madre no lo ha notificado es una negligencia, lo que es un crimen.  Si los funcionarios de ADFAN sabia de un precedente de negligencia medica contra este mismo menor, ¿no es esto una reincidencia?

¿Por qué no se activó el Alerta Amber?  Explica el Cap. Morales que el Alerta Amber tiene el propósito de lograr la recuperación del menor a la mayor brevedad posible, pero para activarla requieren una querella, ellos investigar la veracidad de la misma, tener información como una foto, vestimenta del menor, vehículo, vía por donde podrían estar transitando, entre otra información de los hechos y pero que por otro lado el Secretario del DF, Orlando Lopez Belmonte, indica que la activación no ocurre hasta pasadas 48 horas de radicada la querella.  ¿Si el padre (que presumo está separado de la madre) presenta una notificación a ADFAN y un tribunal le da tal credibilidad al punto que emite una orden de remoción ¿esto no es suficiente como para activar el Alerta Amber?  El padre no notifica un secuestro, no puede proveer descripción de vestimenta, ni de vehículo, ni de secuestradores, ni vía de huida, y si la madre (con un precedente de negligencia) no ha notificado su desaparición (la cual se confirma) ¿no la hace a ella la principal sospechosa?  ¿En serio la Policía necesitaba que un funcionario de ADFAN (que debió insistir si la Policía no actuaba motu proprio) les indicara la posible comisión de un delito y que la madre era la principal sospechosa?  Pero la Adm. de ADFAN, Glenda Gerena, indica como excusa para no activar el Alerta Amber y seguir buscando al menor por su cuenta que ellos dependen de la información que les de el custodio del menor.  ¿Pero si el custodio los está engañando y el padre radicó y ellos dieron por buena una notificación contra ella, porque no actuaron en ese momento?

21 de septiembre

No es hasta 6 días después de que el padre hace la querella en el DF que la Policía cree que hay algo raro y le pide al DF que haga la querella, el mismo día en que arrestan a la mamá del menor por un robo.  Es entonces que ésta confiesa que mató al menor y les indica dónde buscar el cuerpo.

Mírenlo como lo miren, este relato y este intercambio de responsabilidades de que “no me tocaba”, que “no me dijeron”, que “el protocolo dice”, que “no sabíamos”, que “no advinimos al conocimiento” y otras muchas excusas es absurdo.  

Decidí escribir este artículo después de escuchar los reportajes de Julio Rivera Saniel y Milly Méndez.  Para colmo, el miércoles en la mañana Milly discutía las denuncias de una chica que reportó al FBI información sobre un posible esquema de trata humana de explotación sexual de chicas en Puerto Rico y que para su sorpresa lo que le dijeron fue que radicara la querella en un página web, lo que ella hizo y que nadie más la ha llamado ni le han pedido información.  Para verificar cual es el “protocolo” federal sobre este tipo de querellas Milly se comunicó con un oficial de ICE en PR y éste le informó que lo que tenía que hacer toda persona que se sintiera incómoda por información que surgiera del internet era llamar a un teléfono donde canalizarían su querella.  Me imagino la cara de Milly pensando que ni en lo estatal, ni en lo federal, nadie tiene claro cómo atender este tipo de asunto.  Por último, y sin querer tirarle la toalla a nadie, tenemos esta percepción de que los federales son eficientes y diligentes atendiendo todo tipo de delito mientras que criticamos a nuestra Policía por no poder resolver un crimen en la madrugada sin testigos ni evidencia.  Cuando las investigaciones de  una agencia federal son confidenciales y no se revelan hasta qué están tocando a la puerta de los implicados es muy fácil aparentar eficiencia, claro, no sabemos cuántos años han estado investigando, si la investigación la inició nuestra Policía, la Oficina del Contralor o alguna otra oficina investigativa estatal que luego les refirió la información a los federales.  Tampoco sabemos cuántas muertes no se previnieron en el bajo mundo, o de inocentes, por no quemar a un encubierto y o afectar la investigación, o las muertes por sobredosis de drogas de jóvenes incautos.

Pero hablando como los locos, esta semana apareció del "autoexilio" la Procuradora de la Mujer exigiendo cuentas y pidiéndole acción a su ex amiga la gobernadora, ahora “lame duck”.  La gobernadora dice que esperaba más de la procuradora, o sea, que ha sido negligente, por  lo tanto debería, como dice la procuradora, actuar más y menos twitter y conferencias de prensa, y destituirla por negligencia como la autoriza la ley.  Pero claro, destituirla por negligente sería reconocer la negligencia de su propia administración que no fue denunciada por la procuradora quien le tiró la toalla mientras tuvo la posibilidad de permanecer en el cargo.

Conclusión, que al final nadie puede reclamar, ni a nadie podemos reconocer, como los grandes paladines en la lucha contra la corrupción y la criminalidad.  Que al final, como ha pasado con la pandemia, la salvación es individual y el sentido común es nuestra mejor arma para evitar ser víctimas del fraude, la corrupción, la criminalidad y hasta de los virus.  Como dice el dicho que antes se escuchaba mucho y que ya ha caído en desuso: “si parece demasiado bonito, no puede ser verdad”, o como dicen en Castilla La Vieja: “too Good to be true”.

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