viernes, 13 de febrero de 2015

IVA

Comprendo la incertidumbre de muchos ciudadanos ante la implantación de un impuesto mínimo de 16%.  Sobre todo cuando es propuesto por el partido que históricamente ha usado como punta de lanza contra la estadidad las altas tasas de impuestos aplicables a los residentes en los EEUU.  Sin embargo, debemos evaluar el impacto de este nuevo impuesto versus el impacto de la reducción en contribución sobre ingresos.

Para aquellos que no hayan hecho este ejercicio les expongo mi caso como ejemplo: este año recibiré un reintegro de unos $2,100 deduciendo única y exclusivamente un (1) dependiente, la aportación a cuentas de retiro y los intereses hipotecarios.  Usando los mismos ingresos, pero con la única deducción de la aportación a cuentas de retiro recibiré un recibo de unos $6,500, a base de las tasas contributivas del proyecto de ley.  Esto representa un aumento de $4,400 anuales adicionales en mi bolsillo, o sea, unos $370 mensuales.

Actualmente pagamos un IVU de 7%, o sea, que con el IVA pagaríamos mínimo un 9% adicional.  Para efectos de simplificar el análisis digamos que pagaremos un 10% adicional.  Esto significa que para cancelar la reducción de $4,400 tendría que consumir $44,000 en bienes y servicios a los que les aplique el IVA.  Si eliminamos los medicamentos recetados, los alimentos no procesados y el pago de hipoteca cubrimos tres (3) de nuestras necesidades básicas: salud, alimentación y vivienda.

Como he manifestado antes, el día que nos concienticemos de que somos un país pobre podremos enfrentar la crisis.  Ese día llegara cuando dejemos de comprar por marcas, de desechar vestimentas y calzados en buenas condiciones para estar a la moda, cuando compartamos la comida en familia en lugar de continuar comiendo los combos familiares que envenenan a nuestra población, sobre todo a nuestros niños, reduzcamos el consumo de “Gigas” de data y minutos de celular y compartamos con  nuestros vecinos de carne y hueso.  Resulta significativo que Google haya elegido a Puerto Rico para probar las ventas de su nuevo teléfono ya que la razón para justificar esta decisión es que los puertorriqueños están al día en la tecnología, o sea, que cambiamos los celulares todos los años por el nuevo modelo y estamos dispuestos a pagar los cargos por el cambio o simplemente comprar los celulares nuevos.

El día que manejemos nuestros ingresos de manera razonable patrocinaremos cada vez menos las grandes cadenas que nos venden lo que necesitamos y nos meten por los ojos lo que no necesitamos.  Cuando el costo de operación de estas compañías no justifique su permanencia se irán de Puerto Rico y entonces los pequeños comerciantes ocuparan el nicho dejado vacío.

Sobre el impacto sobre los “más necesitados”: con tanto desempleo y con las ayudas del PAN, con luz y agua subsidiada, el colmo es que no tengan tiempo para cocinar sus propios alimentos exentos de IVA. Sobre el aumento en los servicios médicos, las presentes generaciones pueden verse afectadas en algún grado pero si comemos veneno para “economizar” o porque no tenemos tiempo no podemos quejarnos después de pagar altos costos de medicación y hospitalización y tener que pasar largas horas en oficinas médicas y en hospitales recibiendo tratamiento.  Como cuando hay aviso de peligro para embarcaciones pequeñas y nos metemos al mar en una tablita de surf con un remo y sin salvavidas y cuando ocurre la tragedia criticamos a los rescatistas.

Donde tengo cierta objeción es en el aspecto de la educación.  Si los propulsores del IVA afirman que no habrá un efecto cascada en los precios de la mercancía, o sea, asumiendo un IVA de 15% que se divida en tres (3) pagos de 5% por el exportador, el mayorista y el detallista el impacto sobre el consumidor no debería ser significativamente mayor del 5% final.  Asumiendo que eso sea correcto entonces el IVA aplicable a la educación debería ser de alrededor de un 5%, o en su defecto, eximir los colegios o universidades privadas y que éstas analicen el impacto sobre sus costos de operación y entonces ajustar sus fuentes de ingreso para balancear su presupuesto.  Esto podría implicar un aumento en el pago de matrícula, que no debería ser necesariamente de 16% ya que sus costos solo aumentarían en proporción al aumento sobre el 7% del IVU actual.  De lo contrario, los servicios educativos privados aumentarían en un 16% que pagarían los padres para Hacienda, no para el colegio o universidad, mas el aumento que la institución implante para cubrir el aumento en sus costos de operación que en teoría serian alrededor de 10%.


Ya veremos si el Gobernador y los que defienden el IVA se atreven a desenmascarar con datos reales la realidad de los que se oponen al IVA en “defensa” del Pueblo y si estos últimos se atreven a deponer en las vistas públicas con sus libros abiertos.

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