domingo, 12 de junio de 2016

NO LOS APOYEMOS

¿Cuándo tu vecino se compra un carro que no puede pagar, lo apoyas o no?

¿Cuándo sabes que tu hermano tiene 3 novias a la vez, lo apoyas o no?

¿Cuándo tu mama decide pintarse el pelo de rojo, la apoyas o no?

¿Cuándo un compañero de trabajo decide cambiarse de católico a protestante, lo apoyas o no?
Seguramente, muchos de ustedes pensaran, ni uno ni lo otro, a mi que me importa, no me afecta en nada, y me parece que es la contestación correcta, a menos claro, que pidan tu opinión.

¿A que vienen están preguntas estúpidas?

Pues estas preguntas estúpidas responden a la actitud estúpida de muchos de nosotros que pensamos que todo aquel que es distinto a lo “normal” necesita que lo apoyemos o que dejemos de “desapoyarlo” (si esa palabra existe).

Si una persona decide ser solter@ de por vida, ¿lo apoyamos o no?

Si decide compartir una vivienda con otra persona, del mismo o distinto sexo, casados o no, ¿lo apoyamos o no?

Si teniendo nombre de mujer se viste de manera masculina o viceversa, ¿lo apoyamos o no?

En ningún caso necesita que lo apoyes o lo “desapoyes”, porque en cualquier caso significa que lo juzgas, en un caso coincides en el otro no coincides.  ¿Pero quienes somos nosotros para juzgar a los demás?

Las personas distintas a lo “normal” no son pruebas que se aprueban o no, no son modas que se adoptan o abandonan, no son políticos que se siguen o rechazan, son meramente seres humanos, que  como tu y como yo, solo quieren existir, compartir con sus seres queridos, respetar a sus conocidos, y no hacer daño a aquellos que no conocemos.


No los apoyemos, no los “desapoyemos”, no los juzguemos.

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